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R2D2



Partiendo del principio. No soy, por ahi fui, un fanático de Star Wars. Quizás con la inconciencia de la infancia, y definitivamente por eso, aquellos vaqueros intergalácticos me parecieron únicos. Una producción de un mago, aunque con el correr de los años me di cuenta que no era más que un alquimista de guante blanco que fue pidiendo prestadas las cosas de muchos lados.

Comprado en un viaje Europa realizado allá lejos y hace tiempo (tanto que puedo decir "el siglo pasado") fue uno de esos juguetes que no dejaban de deslumbrarte. Confieso que en aquel momento no comprendía la magnitud de tener al amigo de C3PO caminando por el living de mi casa, haciendo todo tipo de ruidos, girando la cabeza, encendiendo la luz, pero si, algo de mágico tenía.

Y como todo juguete, como todo ser, que posee una vida útil, en algun momento se rompió, dejo de funcionar, el control remoto se perdió en alguna nebulosa, y sólo quedó R2D2. Silenciado por la falta de baterías (necesitaba 2 pilas grandes y una bateria para funcionar, con lo caras que eran) fue sobreviviendo a cada una de las mudanzas realizadas, y hoy sigue firme, al pie del cañon, como un objeto decorativo más.

Hoy, no hace declaraciones sobre su vida, y prefiere la tranquila vista desde lo alto del mueble de la computadora.

Otra historia con Arturito

En otro tiempo, cuando el préstamo de un simple juguete de un compañero de grado a otro era un trámite más que burocrático, recibí, luego de una semana de intensas negociaciones, un Arturito, de un tamaño que entraba, por aquellos días, en la palma de mi mano.

Esa vez, venía acompañado por un Chewbacca, con el que tendría dos dias de intensas aventuras imaginarias. Pero no. A poco de llegar, y de dar un par de vueltas, R2D2 desapareció. Y ahi comenzó otro tipo de aventura: sino encontraba el maldito muñeco antes del lunes a la mañana, estaría muerto, y sin la posibilidad de recibir un préstamo otra vez durante toda la primaria.

Afortunadamente, tuvo un final feliz, ya que el condenado apareció el lunes a la mañana, antes de salir para el colegio, dentro de un zapato, dentro del ropero, debajo de unos cajones, y yo, pasé el fin de semana solo, con Chewbacca.-



 

 

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