Cuando
una publicidad es más interesante que la vida misma
Hasta
ayer mi vida era un cúmulo de tristezas, un hoyo oscuro de
frustraciones y desesperanzas, un dejo de... un dejo, en su totalidad.
Pero hoy todo ha cambiado. El sol de la esperanza ha salido... por
la pantalla de mi tv.
Resuelta a ocupar mi tiempo antes de arrojarme de cabeza por el balcón,
prendí la tele y encontré la solución a todos
mis problemas, y gracias a un caldito para la sopa hoy veo todo color
de rosa, encuentro belleza y armonía hasta en un sifón
y un plato hondo cachado.
A los minutos nomás y gracias a una gaseosa, me dejaron de
preocupar todos mis problemas. Y así quedaron en el olvido
el hecho de que me estoy muriendo del hambre, de que no consigo trabajo,
de que estoy enamorada de un hombre imposible, de que estoy a punto
de perder mi casa y de que antes de ayer me asaltaron y aún
tengo dos plomos en la clavícula y uno en la rodilla. Me tomo
la vida light. Qué lindo, soy todo energía, el universo
fluye en mí, todo pasa y nada queda!!!!!!!!!
Como si esto fuera poco, resolví en un saque los problemas
de autoestima, ansiedad y sobrepeso gracias a un yogur (doy fe, tiene
el mismo gusto que chupar una cucharita metálica), pero...
no es buen precio, acaso, para tanto equilibrio emocional?.
Y ahí nomás, una tintura para el cabello canceló
de raíz mis cavilaciones acerca de mi futuro y la vejez, y
me prometió que a los 50 me van a confundir con la hermana
de mi hija por más que tenga la cara como papel crepé,
ya saben, los hombres sólo miran el cabello.
Un supermercado me dijo que las argentinas somos las más lindas
del mundo, lo recordé cuando sacaba la basura, providencialmente
de noche, mientras me ocultaba entre las sombras para que mis vecinos
no viesen la facha que tenía y el pelo sin lavar hace tres
días.
Un jabón en polvo me recordó que usándolo sería
más inteligente y avispada, y que si no se me desteñía
un mantel, no tenía porqué preocuparme del hambre en
el mundo y los sin techo.
Para finalizar, una compañía de chapa y pintura física,
me resolvió un dilema. A partir de hoy, Ricardo no se quedará
más con su esposa y sus hijos por que me pondré siliconas,
lo que definitivamente lo retendrá a mi lado jurándome
amor eterno y barriendo con mi soledad de por vida. Por lo menos hasta
que alguna se pinche. O se acabe la gaseosa. O se termine la tintura.
O no pueda conseguir ESE yogurt . O me quede sin calditos para la
sopa y vuelva a ver la realidad tal cual es.
Albas Felicitas Down
zappinera crédula
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