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Fascinada
por los fuertes fémures del faquir Firusteo, Firústeles
frecuentaba la fastuosa finca del faraón Firustemón. Firusteo,
famoso por sus fechorías, no se fijaba en Firústeles, a
pesar de sus femeninas facciones, su fina figura, sus frontales fauces
y sus fehacientes falanges. Vivía de fiesta en fiesta, fagocitando,
figurando como un faisán en la farándula faraónica.
Falazmente, Firústeles se fabricaba fábulas fantásticas
fingiendo fifar con Firusteo.
Fatigada por sus ficciones y su futuro frustrado, falta de factores a
favor, Firústeles, frágil, feneció de fiebre, un
frío febrero en Flandes. El funeral de la favorita de su familia
fue festejado fugazmente y sin flores. Firusteo faltó.
El fantasma de Firústeles, fomentado por el fatal fallecimiento
y a pesar del fracaso, sacó fuerzas de flaqueza y fluyó
fervorosamente fuera del féretro, aunque no le fue fácil.
Fiel a su fijación, fusionó sus facetas frente a Firusteo.
El frívolo de Firusteo fumigó la finca para fulminarlo.
Faena fútil porque, furibundo, el fantasma frotó unos fósforos
fragata formando un fuego feroz que finiquitó la finca, y sus feudos
y feligreses flamearon y fueron fiambre. Flagelado por las flamas de su
furia, el fantasma fermentó.
Frente a lo que fuera la finca del faraón, se fundó el Foro
de Firústeles, formado por una fuente de la que fluyen fluidos
fulgurantes; y la figura de Firusteo, fundamentada en el frontispicio,
con fecundos ficus de follaje frondoso.
La fecha del funeral de Firústeles se festejan las Fiestas Firustélicas,
con fogatas furtivas, fuegos fatuos, en los que se franquea al fantasma
frenético y flamígero que florecerá como un fénix
en el futuro fracturando un final feliz.
FIN
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