| Todo nuestro destino - pasado,
futuro, presente y ausente- se encuentra escrito en nuestras manos. Lamentablemente,
quienquiera que lo haya escrito tenía una letra espantosa y absolutamente
ilegible. A lo largo de los siglos no se ha hecho otra cosa que tratar
de interpretar estos garabatos que nos han quedado en la manopla y así
más o menos han podido encontrar la línea de la vida, del
corazón, los montes de la luna, marte, mercurio, etc, y han interpretado
destinos en base a las formas en que se presentaba cada topografía.
Pero, los tiempos cambian y con ellos cambian los destinos y con los destinos
cambian las manos y con las manos cambian las circulaciones de las calles,
pero ese es otro tema.
La neoquiromancia -tal el nombre de esta disciplina que reinterpreta a
la quiromancia clásica- ha encontrado en la mano de hoy, algunas
diferencias y nuevos signos que redefinen los destinos. Veamos de qué
se trata en la sig. figura
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